Alcázar de San Juan ha sido y es
encuentro de culturas, no tenemos más que dar un paseo por sus calles para apreciar las huellas y el legado que los romanos, musulmanes y cristianos han dejado en la ciudad. Los mosaicos; la construcción de la muralla, “Al-Kasar”, de donde tomaría su nombre la ciudad; la Orden de San Juan y el Palacio del Gran Prior, son ejemplos con los que el visitante puede disfrutar de una ciudad que invita a ser descubierta y cuyos sentidos se van a enriquecer con la historia y el encanto de sus calles. Con la llegada del ferrocarril en 1854 cambia profundamente la estructura económica y social de la ciudad, convirtiéndola en centro intelectual y comercial de la zona, hegemonía que sigue manteniendo.
Alcázar dispone también de una magnífica reserva natural que es refugio de multitud de fauna avícola y flora autóctona, el
Complejo Lagunar. No podemos olvidarnos del paraje de los Molinos de Viento, emblema de la comarca, desde donde se puede contemplar la inmensidad de la llanura manchega, mar de tierras de las que brotan los vinos de calidad.
Situada en el centro de La Mancha, Alcázar de San Juan se encuentra en un lugar de privilegio por su cercanía a las grandes poblaciones como Ciudad Real o Madrid y por su fácil acceso desde los principales medios y vías de comunicación.